Las sobretensiones transitorias pueden sufrir degradación en los circuitos y componentes electrónicos sin que los usuarios las noten, lo que acorta la vida útil de los equipos y aumenta la probabilidad de fallas. En caso de sobretensiones transitorias graves, los componentes y las placas de circuitos pueden dañarse, los equipos pueden quemarse o destruirse e incluso puede producirse un incendio.
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