Para garantizar la seguridad y protección de las instalaciones fotovoltaicas tanto domésticas como a gran escala, es importante cumplir con protocolos de diseño específicos. Se deben implementar medidas clave, como la instalación de pararrayos y dispositivos de protección contra sobretensiones (SPD), para salvaguardar proactivamente el sistema y prepararse para posibles sobretensiones.
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